El instante

el

No hay nada más que decir que lo que él ya le dijo, nada que no quedara ya claro. Su pensamiento transparente le hizo ver la entereza de su ser, la amplitud de su visión. Toda su entrega quedó varada en aquel último momento, en el borde de su último aliento. No hizo ni hará más intentos, no despertará por la mañana con su recuerdo, ni con el olor de su perfume; todo lo borró en su espera, en su cansancio, en su vital carácter.

Él no necesita nada más que sentirse vivo con los pequeños detalles de un amanecer, con el brillo de una gota de rocío en una hoja, con el olor a hierba mojada en un atardecer de campo, con el paseo al son de la suave brisa del verano. El despertar de cada día ya es un regalo, el respirar momentos de alegría, disfrutar cualquier instante de infinito silencio en la soledad de la montaña, caminar sin rumbo, correr, volar…

Todo lo que necesita ya lo tiene. Atrás quedó esa triste ambición de tener más, que sin darse cuenta, le marcaba lejanas metas y le distraía y contaminaba el instante, el momento.

Supo aprender a vivir, a sobrevivir, tan solo eso; tan solo poder sonreir ahora, poder amar sin pedir, dar sin recibir. Respirar tan solo el aire y sentir esa libertad.

Entendió que no era necesario buscar. Que en esa búsqueda se perdía la felicidad, y que esos momentos, los perdía para siempre; nunca vuelven, no le dan la oportunidad de rehacerlos, no existen los viajes en el tiempo.

Solamente existe este momento, este instante, esta lectura, este vivir que te da esa chispa, este tú contigo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s